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Usa la motivación para salir de tus problemas

Motivación

Hay momentos en la vida en que las personas se sienten sin ánimos para seguir adelante, ya sea personal o profesionalmente, porque están pasando por un mal momento en que creen que nunca más saldrán de él y vivirán eternamente con sus problemas.

De pronto, una fuerza interna les empieza a decir que hay que continuar, que vale la pena luchar en esta vida por lo que se desea y darle la espalda a la adversidad que los tiene sumidos en un estado de inmovilidad.

Para el psicólogo Sigmund Freud el secreto de nuestra fuerza está en nuestros deseos. Es una especie de motivación para aclarar lo qué queremos y esperamos de la vida. Años más adelante Viktor Frankl sustituiría el término «deseo» por el de «propósito», por esa meta vital capaz de ponernos en movimiento… aún en las situaciones más complicadas.

Hay que admitir que no es fácil encontrar propósitos cuando lo único que sentimos es desánimo. Todos hemos pasado por esa época en que las fuerzas se nos escapaban de las manos y de la mente. No importa el apoyo de familiares o amigos ni el propio empeño por encontrar de nuevo la ilusión en la vida.

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Obligarnos a salir de ese mal trance en esos momentos no nos ayuda, así que se corre el riesgo de volver a caer y, se puede permitir, pero se tiene que encontrar la fuerza para poder sobreponerse utilizando esa capacidad innata que todos los seres humanos tenemos para afrontar situaciones complejas.

El neurólogo Boris Cyrulnik sostiene que las personas nos tejemos a nosotros mismos con los cabos de la lana de lo biológico, de lo afectivo y lo psicológico. Las épocas de sufrimiento también forman parte de lo que somos porque el ser humano también está hecho de cicatrices y, a pesar de ello, sobrevive y alcanza una felicidad plena.

Si tú te encuentras en una situación parecida, esto es lo que puedes hacer para seguir adelante:

El escudo de plástico. Es un término que se atribuye a Maurice Vanderpol, ex presidente del Instituto Psicoanalítico de Boston, se trata de un mecanismo psicológico que actúa casi como un escudo protector, una barrera donde lo más terrible nunca llega a traspasar la mente. Las personas que viven situaciones límite crean una especie de refugio mental imaginario donde se evaden de los males que están padeciendo y prefieren centrar su mente en recordar lo que aman, a sus seres queridos, así como los momentos felices experimentados.

Carácter. Recurrir al sentido del humor puede parecer extraño, pero la risa reduce la ansiedad y el estrés, lo que ayuda a distraerse de las penas. No olvidarse de la perspectiva ¿realmente es algo catastrófico lo que se está padeciendo o se está exagerando para victímizarnos? Hay que ver la situación cómo realmente es y así atenuar el problema. También es importante mantener la esperanza, un sentimiento que siempre va a incidir positivamente en nuestro bienestar psicológico, pues ante las calamidades lo único que queda es mantener la fe de que el mal no puede durar cien años y en algún momento se va a terminar.

Automotivación. Para el psicólogo danés K.B. Madsen, quien es experto en motivación humana, es importante saber diferenciar dos tipos de ellas: las llamadas fisiológicas, que son todas aquellas que nos impulsan a sobrevivir, a saciar nuestras necesidades básicas como el hambre, el sueño o la sed, y las sociales, como nuestras metas en la vida, necesidades de pertenecer a algo, los valores que nos impulsan y nos hacen recordar qué queremos en nuestra existencia. Teniendo en cuenta lo anterior, cualquier de ellos pueden servir para hallar ese detonante que se necesita para querer seguir adelante y olvidarse de los malos momentos vividos.

Recuerda siempre: Cambia la depresión, enojo y obsesión por hábitos virtuosos para ser feliz y contagiar felicidad.

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